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lunes, 4 de julio de 2011

Tirando del hilo histórico

Acá replico otra nota interesante que me llegó por Argentine Wines. La escribió Gabriel Bustos Herrera para el diario Los Andes.

Gabriel Bustos Herrera es periodista económico.

La nota:

Motor privado, sombrilla política

Historia de una asociación de lo público con lo privado, que está gestando otra cultura exportadora. Los problemas actuales de los exportadores. Por aquellos días ir a vender afuera sonaba a quimera. “Hay que producir calidad y abrirse al mundo”, se oía. Discurso de campaña, advertían los escépticos. Al arrancar los ’90 aquí en el valle la exportación era cosa de muy pocos. Y grandes. Impulsos sueltos de los sucesivos gobiernos, que trajinaban con burocráticas Direcciones de Comercio Exterior, pesadas, politizadas. En el amanecer de los ’90 Mendoza rondaba los 200 millones de dólares en exportaciones y una docena de empresas atesoraban casi el 90% del paquete. Los chicos no daban escala, según los académicos. Más de la mitad de los verdes de Washington venían del rubro petróleo y combustibles (el 54,5%) y más abajo aparecían el ajo y las cebollas que vendíamos a Brasil con altibajos.

De lo público y lo privado. Siguiendo los pasos de Pro Chile -que ya hacía historia en el comercio exterior y estaba presente en cuanto mercado asomaba-, un grupo de emprendedores que trajinaba vidrieras por el mundo acordó con el gobernador Arturo Lafalla, en 1996, juntar las ollas para mejorar la cena.

Inusual: el gobierno ponía los recursos que usaba en su estructura burocrática y las cámaras empresarias se asociaban en la gestión integrando una sociedad mixta: nació Pro Mendoza.

Había una estrategia ambiciosa: extender la cultura exportadora a los más chicos y ampliar el espectro de quienes producían calidad para venderle al mundo. Sombrilla política, motor privado, gestión profesional. Hubo luego amagues políticos desde el Barrio Cívico para volver a estatizar la gestión exportadora, preocupados algunos de que el asunto anduviera lejos de las manos partidarias.

“Antes de llegar al 2000, tenemos que superar los 1.000 millones de dólares”, desafió Ernesto Pérez Cuesta, que presidía la Bolsa de Comercio y acababa de erigir en Guaymallén el primer shopping de Mendoza.

Fue en el lanzamiento de Pro Mendoza, ante la concurrencia empresaria y política, reunida una tarde de 1996 en el salón de ruedas de la Bolsa. Acababa de poner a Pro Mendoza una meta que implicaba más que triplicar las exportaciones mendocinas.

Asintieron desde la primera fila los promotores de esa integración público-privada: además de Pérez Cuesta, el textil Adolfo Trípodi, que presidía la Federación Económica, que congregaba a los pyme; Meilán Salgado, al frente de la UCIM, que asociaba los empresarios de los grupos grandes (Pescarmona, Cartellone, Verzini de Corcemar, entre otros).

La sombrilla del aval político fue de Lafalla, que por entonces atajaba los embates del justicialismo vernáculo, crítico e inquieto por las concesiones de la política a los empresarios y las ONGs (también hubo empellones radicales en los 2000).

Eran tiempos complejos: el PJ venía de adjudicar a 34 cooperativas vitivinícolas -unos 5.500 viñateros sin bodega- la vieja y quebrada estructura de Giol; proponía transferir a la Nación la deficitaria Caja de Jubilaciones de los empleados públicos y ya se insinuaba el desmoronamiento final del Banco de Mendoza, cuyo proceso deficitario de medio siglo dejaría una Mendoza endeudada, con 1.000 millones de pesos-dólares en una fétida bolsa incobrable llamada Fondo Residual y los restos del banco vendidos de apuro al clan de Raúl Moneta (el Banco República, que luego quebró animando profusas páginas policiales en el país).

Al Pacífico. Fueron casi los mismos empresarios que propusieron, antes de terminar los ’90, otras facetas de la apertura al Pacífico: el grupo Tecnicagua de los Díaz Telli planteó en 1994 la recuperación del tren Trasandino (junto con el Proyecto Ecovías, para el transporte en la ciudad) y aparecieron los primeros esbozos de un Túnel de Baja Altura (faraónico, imposible, se clausuró entonces).

Desde la Bolsa local, un grupo de estudiosos de la Bolsa de Córdoba vino y planteó una alianza interregional del Sur de Brasil-nuestra Pampa Húmeda-el Oeste argentino (Mendoza y San Juan básicamente) y el Centro de Chile. Todo apuntaba a los mercados del Sudeste Asiático, China, India: Hombres mirando al oeste titulábamos en Los Andes de aquellos días.

Con protagonistas parecidos y entusiasmos compartidos, empresarios y funcionarios políticos jugaron una carta osada: tramitaron el alquiler de medio puerto en Quinteros, Chile (Puerto Ventana). Se lo intentó como una base de operaciones para los exportadores locales rumbo al Pacífico.

Pero, cuando todo parecía listo, los resabios militaristas del gobierno de Chile, las hipótesis de conflicto sobreviviente y sus planteos geopolíticos, mandaron el acuerdo al incinerador.

En aquellos comienzos, desde Pro Mendoza y durante un par de temporadas se alquilaron aviones cargueros para poner la fruta y las conservas de la provincia en contraestación en el Viejo Mundo.

La otra cultura. La idea de integración de lo privado con lo público (que luego ampliaría la Coviar vitivinícola, en 2004) con picos y valles en los resultados, consiguió enhebrar una nueva concepción exportadora: el año pasado, Mendoza exportó por 1.800 millones de dólares (en 1999 eran 280).

Una veintena de grandes siguen vendiendo la mayor porción del paquete pero ya hay más de 700 empresas chicas y medianas que se mueven en el comercio exterior con producción local.

Un dato que no es menor: de los 1.800, unos 750 millones de dólares vienen de las viñas y lagares de la industria vitivinícola (vinos, mosto y pasas).

El protagonismo no es ya del petróleo ni del ajo -que supieron ser la soja nuestra de cada día- sino las manufacturas de origen agropecuario (son ya el 55%, y las de origen industrial (MOI) que pasaron del 9% al 19%. O sea, más dólares, más protagonistas, mayor valor agregado.

En la cuenta final, además, no se especifica lo que le aporta al turismo -el nuevo protagonista de nuestro PBG- la promoción de viñedos y bodegas para los Caminos del Vino y los tours en bodegas, nuevas estrellas del esparcimiento mundial.

Por cierto, hay asuntos para preocuparse, y algunos graves: el CEM y varias cámaras empresarias claman por la pérdida de competitividad a raíz de la inflación interna y el cambio-dólar adormecido (sube el piso con un techo fijo en los mercados); advierten que los mejores precios internacionales sostienen un precario equilibrio en la curva exportadora, pero intuyen que los volúmenes vienen en baja después de la crisis mundial de 2009.

Estiman riesgoso además centralizar la mayor parte de las exportaciones en 2 ó 3 grandes mercados (los de Estados Unidos y Brasil dominan ampliamente la grilla de nuestras exportaciones) y sugieren -entre otras medidas reclamadas al gobierno de la Rosada- diversificar mercados, poner fichas al Asia y pelearle a Cristina-Boudou las retenciones y los reintegros (por cierto, no faltan los que piden otra relación de cambio, sabiendo del piloto automático hasta 2012).

En el último informe del CEM se destacan los 2.800 millones de dólares exportados por San Juan y su explosivo crecimiento. Es de oro: la estrella refulgente de la Barrick Gold en Veladero y otras minas (sumó el año pasado 2.400 de los 2.800 millones de dólares exportados por los pagos de Gioja).

Cinco años atrás, San Juan exportaba 250 millones en producción agro-industrial. “Es un solo mega-exportador, protagonista del 80% de las ventas y multinacional; además, a un único mercado”, relativizan aquí. Pero el oro ha generado ya 350 empresas pyme proveedoras y 3.000 empleos nuevos.

Los empresarios y políticos que gestaron la integración público-privada de los ’90, creen en el nuevo proceso y se irritan por los flamantes escollos.

Motor empresario, sombrilla política: una sociedad que puede empujar el carro a pesar de la arena.

Malbec

Gracias al news de Argentine Wines me enteré de varias noticias y leí un par de interesantes notas.
Esta, es de Fernando Cabrini para en diario Los Andes.

Fernando Cabrini es vitiviticultor y autor de este Muy Buen Malbec, entre otros Vinos.

Replico la nota:

Malbec, pequeña historia de un gigante

De cómo la trayectoria del vino malbec para llegar a representar lo que hoy representa en nuestra industria vitivinícola, es el claro símbolo de una lucha cultural y económica local. Difícil es explicar en pocas palabras 100 años de historia porque perderemos detalles, fechas, conceptos, pero trataré de comentar algo simple y natural, la interacción de lo que el medio ambiente nos brinda, como la tierra, el sol, el agua y en este caso vides y el hombre, como sujeto modificador del mundo, con distintos resultados, muchas verdaderas atrocidades por todos conocidas. A principios del siglo XX, en estas tierras cuyanas, ya se hacían fuertes las corrientes migratorias extranjeras que junto con sus costumbres y profesiones integrándolas a las ya existentes, iniciaron el desarrollo vitivinícola; predominaban variedades tintas aptas para vinos de color que elaboraban estos agricultores generalmente con pocos estudios, pero con una amplia concepción de lo que querían en calidad y gusto.

Así fueron creciendo, obligados por la geografia, las posibilidades de riego, fundamental en zonas áridas, grandes extensiones de viñedos a lo largo de las laderas del río Mendoza.

Fue sin duda el resultado de la conjunción tierra-hombre que llevo a multiplicar cepas que por su adaptación al medio y a la calidad de sus vinos, conformaban ampliamente su necesidad de producir -con su trabajo y ayuda de la naturaleza- un bien que no sólo era vendible (y por ende proveía su sustento) si no que también estaban convencidos de su calidad, también lo tomaban y por supuesto le gustaba.

De igual manera fueron creciendo en menor medida las variedades de uvas blancas, entre ellas se destacaban el semillón y pinot blanco. Teníamos entonces, vinos que se identificaban por su color tinto y blanco, pero cuya calidad, a pesar de las limitaciones tecnológicas, llenaban plenamente sus expectativas, sin traicionar la conjunción tierra-hombre, pues ello era sagrado.

Con el transcurso de los años surgen dificultades, desequilibrios entre producción y consumo, y la necesidad de regulación, que hacen aparecer oscuros intereses que tenemos los hombres.

Dentro de las variedades tintas sin duda se destacaba el malbec, que raramente se lo llamaba por su nombre: era la variedad francesa y sus vinos se definían por su gran color, aromas concentrados y por ser el vino de corte, pues con él se mejoraban los demás vinos.

Fueron tan bondadosas sus característica que su propagación fue casi exclusiva, copando la mayoría de los viñedos, que a mediados de siglo eran vendidos en todo el país, alcanzando récords históricos de consumo y un gran desarrollo industrial con canales de distribución, que encontraron en el ferrocarril, una fuente ideal entre la zona productiva y los centros de consumo.

Pero, nuevamente los intereses mezquinos del hombre se impusieron a aquel equilibrio natural, distorsionándolo a voluntad. Desgravaciones impositivas fomentaron el cultivo de variedades de nulo valor enológico, arrasando con cuanto malbec hubiera, debiendo los enólogos escurrir tristemente esta uva, tirando sus hollejos con toda la concentración de materia colorante y aromas.

Asimismo debemos reconocer, la moda de tomar vinos blancos, que junto con el abocado en forma exagerada (también por intereses creados) fueron distorsionando el paladar del consumidor.

Sin embargo, una vez más aparece en escena, aquel hombre, enamorado por lo bueno, agradable y lo que creía correcto, buscando la oportunidad de volver a poner en su lugar, los queridos viñedos y vinos de la uva francesa, los cuales seguían cultivando simplemente por eso de que los amores nunca se abandonan.

En 1987 se comienza a gestar una inquietud entre productores y bodegueros de Luján de Cuyo para revalorizar las cualidades enológicas de la francesa y pasar a llamarlo por su verdadero nombre: malbec. El diseño de este vino no era ni más ni menos lo que nos daba en su plena madurez con un determinado encuentro entre ecosistema-uva-hombre. No hacía falta más. Aquel diamante en bruto que algunos viejos locos habían guardado celosamente estaba allí listo para brillar.

No fue fácil el proceso. Es que existía un desconocimiento generalizado en el consumidor, como también intereses comerciales y productivos. Por otro lado, el crecimiento incontrolado de los barrios alrededor de los departamentos productivos conspiraban con la manutención de viejos viñedos con este noble cultivo.

La década de los ’90 la recordaremos como un punto de inflexión en la industria por la posibilidad de adquirir tecnología importada y mejorar la elaboración, conservación y por ende, tener la capacidad de competir en el mundo, exportándolo. Aunque el desequilibrio cambiario coartaba muchas posibilidades de desarrollo comercial.

Ante eso, todos los actores involucrados, bodegueros, productores, instituciones oficiales pusieron su granito de arena para construir las bases que luego -con la mejora de la política cambiaria- permitió la proyección de negocios estables a largo plazo.

La inversión extranjera no tardo en llegar. Todo estaba en orden, un buen varietal, único en el mundo, y acceso a la compra de tierras y bodegas, algunas a precios irrisorios, comparadas con el extranjero.

Hoy luego de una década de excelentes cosechas, nuestro querido malbec sigue creciendo y ganando mercados; por ello el desafío actual es mantener la calidad con un aumento de los volúmenes producidos.

Podemos concluir, sin falsa modestia que el ejemplo agroindustrial citado es un modelo a seguir. La riqueza de un país no está en lo que que tiene naturalmente, sino en la capacidad de sus habitantes para transformar sus riquezas en productos de alto valor agregado, respetando el ecosistema naturaleza-hombre y sin claudicar en intereses particulares.

Por último no podemos dejar de mencionar a aquellos varones y mujeres, obreros rurales, contratistas, cosechadores, técnicos y obreros de bodegas, que trabajaron sin destajo de sol a sol y dieron su vida por este presente que hoy disfrutamos.

Torrontés por Colomé

Comparto este video que me llegó de Colomé.

Más allá del cariño hacia lo hecho por Donald Hess en Argentina, la Calidad general de sus productos y el consiguiente prestigio de la bodega, este video maravilla por sus imágenes (y encima enseña unas cuantas cositas... JeJe!).
Colomé, bodega del año 2009.

Torrontés, emblema de Argentina
En el marco de la belleza de los Valles Calchaquíes (Valle de Cafayate más especificamente) hablan del Torrontés, Javier Grané (Gerente de Viñedos), Thibaut Delmotte (Enólogo Jefe) y Gloria Diez Peña (Gerente de la Estancia).



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Espero les haya gustado como a mí!

Sobre la bodega acá.

Estancia Mendoza Excelente

Hace casi un mes escribí sobre el Syrah de Estancia Mendoza (novedad y todavía figurita difícil de la bodega) y ahí me dí cuenta que no había escrito nada de los otros Varietales 2010 de la firma.
Hace un año tomé y recomendé los Malbec y Cabernet 2009 (siguen en el rectangulito Lo Mejor en Relación Precio Calidad (RPC) de la 1er columna).

Este Vino
En realidad, antes de fin de 2010 ya había tomado este Malbec edición 2010: no sé que pasó con la nota, pero evidentemente nunca salió...
Así es que, a comprar más botellas y tomar!!

Antes de hablar del Vino, quiero recordar que nombré a Estancia Mendoza como Bodega del Año 2010 por sus logros en Calidad a tan bajos precios y con tamaña producción.


Estancia Mendoza Malbec 2010 $ 18. Alc. 13,1%. De Mendoza. Bodega perteneciente a FeCoVitA (Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas). Uvas de Tupungato (1100 msnm), Valle de Uco.

Notas de Cata
Muy buen color y brillo.
Aromas especiados y algo frutados de intensidad media.
En boca es franco y equilibrado. Seco. De muy buena estructura para el rango y persistencia media.

Relación Precio Calidad Excelente. Otra fija!


La página oficial fue renovada y mejoró sustancialmente, aunque todavía falta cierta data técnica (vamos bien!).

Pd.: mención especial para Esteban, quien me empujó a probar esta marca de Vinos (sí, todos tenemos prejuicios).

viernes, 1 de julio de 2011

Llega Vinandino 2011

Este Martes 28 de Junio asistí al lanzamiento de Vinandino 2011 en Buenos Aires, el concurso internacional de vinos más importante de Sudamérica, que se realizará entre el 9 y 17 de septiembre en La Rioja, San Juan y Mendoza.

La cita fue en la Casa Nacional del Bicentenario (Riobamba 985) y estuvieron el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Guillermo García; el Gerente de Fiscalización del INV, Raúl Guiñazú y la Directora del concurso, Claudia Quini.

Después de la presentación, degustamos los vinos galardonados en la edición anterior (2009), atendidos en forma espectacular por un excelente servicio con canapés, saladitos, mini empanaditas, pinchos y también, bocaditos dulces que resultaron delicias (aplausos, muchos aplausos!).


El concurso
Esta es la décima edición y se realiza cada 2 años.
Es coorganizado por el INV y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y es patrocinado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y por la Unión Internacional de Enólogos (UIE).
En la 1ra edición (1993) se presentaron 389 muestras y en 2009, 839.
Ahora, por 1ra vez las catas se harán también en La Rioja (Chilecito) y como novedad, se agrega la categoría Vinos caseros y artesanales.


Lo que probé
Un Gran Medalla de Oro Vinandino 2009:
San Polo Zentas Reserve Malbec 2008, aunque estaba etiquetado como Auka Don Alfonso (supongo que Zentas es la marca de exportación).
Por internet, encontré que el Don Alfonso 2006 está a $ 92.
Este Vino es de La Consulta (1050 msnm), San Carlos, Valle de Uco (Mendoza) y tiene un alcohol del 14,0%. De viñas de 20 años, tuvo fermentación maloláctica en barriles de roble francés de 1er uso, donde después pasó 18 meses. Enólogo: Sergio Giménez.

Muy buen color y brillo.
Aromas frutados y notas ricas de la madera, de media intensidad.
En boca es franco, equilibrado y muy amable.
Interesante y muy tomable.

La Relación Precio Calidad a $ 92 merodea lo Correcto.
Tendría que tomarlo en las mejores condiciones (copón, fresco y sentadito tranqui) para ser más justo.


Después pasó un muy buen espumante:
Novecento Cuveé Extra Brut $ 40. Al. 12,6%. de Bodega Dante Robino de Perdriel (980 msnm), Agrelo, Luján de Cuyo (Mendoza). De viñedos de 1994, es un corte de Pinot Noir y Chardonnay (50/50). Método Charmat. Enólogo: Marcos Miguelez. Este espumante no ganó nada en Vinandino, sino que fue una gentileza de la bodega que si ganó 4 medallas en 2009 (Gran Dante Malbec 2007 Medalla de Oro y Gran Dante Malbec 2006, Malbec 2007 y 2008, Medallas de Plata).

Muy buen color, brillo y burbujeo.
En nariz es fresco y frutado de buena intensidad. Agradable, de buena burbuja.
En boca es franco, amable y equilibrado. Rica persistencia.

RPC Muy Buena a Excelente. Muy linda sorpresa!



Finalmente apareció otro Gran Medalla de Oro: un Blanco Dulce.
Cosecha Tardía Fantelli Blanco 2005 $ 35 (500 ml). Alc. 12,5%. Bodega Fantelli está en La Costa, Valle Central (600 msnm), Santa Rosa (Mendoza). Corte de Chardonnay, Torrontés y Pedro Giménez. Supongo tuvo contacto con madera (la página oficial es pobrísima).

Muy evolucionado desde la vista (bien dorado).
Aromas algo complicados. Hay fruta pasa y algo de mieles, enmascarada por notas no muy simpáticas (a mi gusto). Intensidad media.
En boca es franco, algo falto de acidez.
RPC Regular o peor. Su momento se pasó.



Vinandino 2009

miércoles, 29 de junio de 2011

En 10 días

Esta nota fue programada para las 19 hs, porque en realidad estoy en el Salón Vino de Altura 2011 (Hotel Marriott Plaza, hoy y mañana de 18 a 23 hs).
Pero lo que quiero contar, es que, en el momento de salir esta nota, faltan exactamente...


días para un gran evento del año:

Mar del Catas 2011
el desafío de los enólogos



Esto arrancó en Twitter, como otro hash #Desafío (#DesafíoBonarda, #DesafíoTerroir y #DesafíoFederal) y José Miranda, el mismo del Blog WineMDQ lo ideó e impulsó hace un par de meses. Después se sumaron otros como El Disfrute TV y 750 neto a la organización.

Así es que, a las 19 hs del 9 de Julio nos vemos en Mar del Plata!!

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